Siete horas de bus por puertos de montaña interminables hasta llegar a Besi Sahar.

Todo el monte está tapizado por un manto de lujuriosa vegetación. El monzón continúa dando sus últimos zarpazos y las abundantes lluvias hacen brillar, de manera especial, los extensos bosques de esta zona baja del Himalaya. Todo, hasta donde alcanza la vista, es un inmenso océano verde que, incapaz ya de absorber el agua de las lluvias monzónicas, nos asalta a cada paso con infinidad de ríos que se precipitan imparables desde las laderas boscosas, cortando aquí y allá la lamentable carretera por la que transitamos.

BESI SAHAR

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