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Ya se ha hecho de noche y está lloviendo. Subimos por la estrecha y empedrada callejuela (típica de los pueblecitos Pirenaicos) hasta dar con el portal. De la puerta, como un sello de incuestionable identidad, cuelga una preciosa edelweiss hecha en forja por las manos del inquilino.

Dos amplias sonrisas nos dan la bienvenida: Gregorio y Pili nos abren su pequeño santuario de montaña. Aquí se respira alpinismo por todos los rincones de la casa. De las paredes cuelgan multitud de fotografías que son historia viva de nuestro alpinismo más genuino. Reconozco alguna de esas fotografías, o mejor dicho, reconozco los momentos a los que pertenecen. Abajo, en el Txoko, un modesto museo me pone piel de gallina: tablas de esquí de madera, cuerdas de escalada de cáñamo, clavijas, piolets y crampones hechos a mano por el propio Gregorio en la fragua, dan testimonio de un alpinismo que ya no se practicará jamás, pero que sigue vivo dentro de mí, puesto que a él le debo gran parte de lo que soy.

Hace ya meses que “El Barraca” y yo decidimos que el Chogolisa sería nuestra siguiente empresa alpinística. largo y tendido hemos hablado de esa singular montaña que atrapa las miradas como si de un gigantesco imán de hielo se tratara.

No son pocas la ocasiones en las que ya he pasado rozando los flancos de esta impresionante montaña, en la cabecera del glaciar del Baltoro, camino de otras montañas. He visto en multitud de ocasiones las luces ámbar, púrpura y oro con las que el Chogolisa se viste en los amaneceres y ocasos del Baltoro, amplificadas y  proyectadas al cielo por el gran trapecio de hielo que conforman sus dos cumbres apenas escaladas.

El Chogolisa va unido inexorablemente (al menos para mí) al nombre de Gregorio Ariz.

Apenas contaba yo con 21 años cuando el bueno de Gregorio hacía historia al alcanzar la cumbre de esta extraña montaña del karakorum, allá por 1986. Y ahora me encuentro en su acogedor rincón de Burgui, hablando de tú a tú con aquel montañero que, sin él saberlo, estaba inoculando dentro de mí la pasión por una montaña que, inevitablemente, tenía que salir a la luz.

Hablamos sin parar de “nuestra” montaña y de la ruta que pretendemos hacer uniendo las dos cimas. Nos enseña fotografías de aquella mítica expedición y de la descomunal ascensión de Mari Ábrego y Josema Casimiro en estilo alpino al K-2. No sé si el destino o una fuerza mayor, hizo que los tres unieran las cimas del K-2 y el Chogolisa el mismo día.

…Y cómo no, hablamos inevitablemente de “La Muñeca del Chogolisa”. ¡Cómo no hacerlo!, nos encontramos en el lugar en el que se gestó el libro que nos ha traído hasta aquí.

“Un misterio permanece en la cima”, reza el subtítulo del libro de Gregorio. Un misterio que, 30 años más tarde, sigue sin estar resuelto. Quiero ascender esa montaña. Quiero pisar sus dos cumbres y quiero mirar en el promontorio rocoso de su cima NE por si, algo parecido al destino, ha querido que la “Muñeca” siga allí.

Hay cosas para las que, sin saber ni cómo ni por qué, un buen día descubres que estás predestinado. Ésta es mi sensación con el Chogolisa en este momento. Nadie ha vuelto a pisar esa cumbre desde aquel añorado 1986. Hora es de cerrar el círculo mágico que envuelve a esta montaña. Hora es de ponerse en camino hacia una empresa única que, estoy seguro, marcará nuestras vidas como ya lo hizo con la de Gregorio, aquel 1986, aquel año mágico que todavía no ha concluido.

Va por ti Gregorio.

 

 

 

 

El Mont Vélan es un precioso pico del Valais Suizo, situado en la frontera de Suiza y el valle Italiano de Aosta. A la sombre de la impresionante mole del Gran Combín, el Vélan, tiene la suficiente entidad como para acaparar todas las miradas de quienes deseen hacer una de las ascensiones en esquís de travesía más interesantes de los Alpes.

Nuestro punto de partida (Bourg Sain Pierre) todavía sigue atenazado por los rigores de lo que, sin duda, ha sido un duro y largo Invierno.

Con unas mochilas de las que ya no se suelen ver por estos lares (los flamantes refugios de Vélan y Valsoray se han encargado de hacerlas desaparecer) nos hacen tirar como mulas por el encajonado valle hasta alcanzar la morrena del glaciar de Valsoray.

La figura futurista del refugio de Vélan nos observa vanidosa desde su rocosa atalaya pero, nosotros traemos nuestro casita a cuestas, en el interior de unas mochilas que siguen empeñándose en impedir que nuestros esquís se deslicen por una nieve que, ya a finales de Marzo, se muestra muy cambiante.

La noche es fría y serena en el glaciar de Valsoray, y madrugamos todo lo que la pereza es capaz de permitirnos. Fernando sale como una moto en busca del bonito y domesticado (una cadena de gruesos eslabones lo atenaza) Col de la Gauille.

Salimos de la penumbra de la cara Oeste del Collado y, al cambiar a la vertiente opuesta, un radiante luz nos golpea de frente en nuestros rostros entumecidos por la fría mañana.

Sorteando los Sheracs e infinidad de grietas del Glaciar de Vélan, llegamos a la amplia cumbre de Mont Vélan, auténtico mirador sobre las montañas más altas y emblemáticas de los Alpes: Mont Blanc, Grandes Jorases, Cervino, Monte Rosa etc., nos obsequian con sus inconfundibles siluetas.

Nada más iniciar el fantástico descenso con que nos obsequió esta bonita montaña, nos topamos con una de esas escenas surrealistas que, por más que que sepas que te las puedes encontrar, no dejan de hacer que salten chispas en el interior de la cabeza:

Tres guías Suizos, tras los que ascienden una bien nutrida fila de abnegados clientes, abren, pala en mano, una profunda cata en la pendiente de nieve que lleva a la cima del Mont Vélan. Dibujan con sus palas una enorme Z por la que sus clientes alcanzarán la cumbre de una montaña a la que, más que domesticar, humillan con una práctica que jamás había visto todavía en las montañas. ¡¡Ánimo chavales!!, el ascensor alpino está cada día más cerca.

El día 14 de Noviembre estreno en el centro cívico de Lumbier la película sobre la reciente expedición que hemos realizado 5 buenos amigos en el Broad Peak.

Desde este Blog quiero agradecer a Oscar, Anna, Carles y Barraca, así como a Julian Beerman y Florian Troeger por poner a mi disposición su material fotográfico con el que he podido montar esta película.

Os dejo un corto Tráiler de tres minutos de duración, con el que podréis haceros una idea de los acontecimientos tan especiales que hemos vivido este Verano en tierras Baltís.

En Febrero del 2016 proyectaré la película en Tarragona, donde espero encontrarme con mis buenos amigos Catalanes y pasar una magnífica velada.

Baltoro forever

Recuerdo perfectamente, entre otros motivos porque tampoco hace tanto tiempo, que cuando regresaba a casa de mis primeras expediciones, pasaba varias semanas (en algún caso incluso meses) completamente noqueado. En mi cabeza se agolpaban, apresuradas en la bandeja de salida, infinidad de imágenes de los momentos vividos, experiencias difícilmente catalogables y casi imposibles de gestionar, o por lo menos yo no era capaz de hacerlo.

Fueros pasando los años e inevitablemente aprendí a sobrellevar esos aluviones de sensaciones que tanto me torturaban y sin los que ya no sabría vivir.

Hace dos años sentencié que jamás volvería al Baltoro (pobre ignorante) y ahora, en la tranquilidad de mi casa, sentado frente al ordenador, revisando los videos que he grabado en la expedición al Broad Peak, sé a ciencia cierta que no me equivocaba, que esta ha sido una las experiencias más importantes de cuantas he vivido en las montañas.

Cuando salía del C.B. para iniciar el regreso por el Glaciar Godwin Austen hacia Concordia, supe que algo había cambiado dentro mi cabeza. Ya no había apelotonamiento de recuerdos. Todo parecía estar extrañamente ordenado dentro de mente, y la sensación predominante era de relajación, de que por fin, después de tantos años, había aprendido a regresar de las montañas.

Pero que lo haya lo aprendido no significa necesariamente que sea sencillo de sobrellevar, es más, sé que van a tener que pasar muchos días antes de que pueda regresar definitivamente del Baltoro, antes de que deje de ver la imagen de un porteador Baltí pasando a mi lado, doblado bajo su carga, antes de que la silueta del Gasherbrum IV, o del Pico Paju, o de la Torre de Trango, o del mismísimo K2 se vayan diluyendo poco a poco y pasen a ocupar el lugar que les corresponde dentro de mis recuerdos.

Esto, tarde o temprano ocurrirá inevitablemente de forma natural. Mientras tanto, las imágenes que han quedado grabadas en la tarjeta de memoria de mi cámara, junto con las que han quedado grabadas a fuego en mi memoria, irán saliendo de sus escondrijos para hacerme saber, de vez en cuando, que lo vivido en el Broad peak en el año 2015 no fue producto de un bonito sueño sino de algo superior, y recordaré también, que este fue el año en el que aprendí a regresar de las montañas.

– Hey chicas!

Óscar me ha escogido a mí para terminar los catorce ochomiles.

El Broad Peak se hartó de repetirlo. Hasta el dia 20 de Julio Broad parecía satisfecha de que estuviésemos allí. Se creía la reina? La elegida? Quizás por primera vez se comparaba con el K2? Que pasó?

Todos queremos respuestas claras para poder estar ‘tranquilos’. Pero todos los “por qué”… no tienen la misma respuesta.

Mientras escribo esto nos acaban de decir que el polaco, que dice que ha hecho cumbre y bajado esquiando no es cierto, solo llegó hasta el collado. A mi me importa un pimiento, como si sube con una máquina de coser en la espalda y en chancletas. Pero si realmente ha mentido es una cabronada.

– Hay demasiada gente en estas montañas?

– Bueno, quizás el problema que tienen es tener más de 8000m. Las que no superan esta altura están solas esperando que suba alguien. Es una suerte.

– Es lógico que Óscar quiera subir el Broad para terminar la lista de “los 14”, un negocio que funciona de maravilla, para periodistas, agencias, y público en general. Se remiten a la ‘puta’ lista para hacer valoraciones y tener a la peña controlada.

– Hey chicas, Óscar volverá y otra vez me rascará la espalda.

– – Broad, no tienes ni puta idea. Óscar volverá si le apetece, pero con el historial que tiene no le hace puñetera falta volver a intentarlo, no tiene que demostrar ni justificar nada a nadie. Con subirte a la espalda o no, no va a ser ni mejor ni peor. Solo sirve para que la mayoría de periodistas puedan escribir. Óscar ha terminado los catorce. Ha superado la última prueba. El público en general se quedará tranquilo por el mero hecho de haber terminado una lista que, por más recochineo, es discutible, pues hay más de catorce.

Os comenté que un soldado anónimo de Alejandro Magno cuando estaba por estas tierras dejó escrito: ‘Lo mejor de las montañas son las personas y lo peor la gente’. Pues dejó el ejército y tiene un pequeño negocio de tres burros y cuatro caballos para hacer transportes por el Baltoro. Su cuñado es propietario de un restaurante en Skardu donde solo sirven arroz, pollo y agua.

Óscar, Anna, Patxi y Carles son fantásticos. ‘La Vespino’ lleva dos operaciones en Islamabad. Tenemos ganas de verla. El Broad puede gritar o susurrar. Nosotros también.

Patxi ‘El Juglar de los glaciares’, Pont de Mahoma, muchas gracias por dejarme utilizar vuestros recursos para difundir por el espacio estas pequeñas reflexiones. Patxi, de parte de mi mujer y mis dos hijas: enhorabuena por tus magníficos escritos, han sido todo un placer.

Me voy de Skardu pensando que el día 20 de Julio, día del accidente de ‘Vespino’ y muerte del porter pakistaní, entendí lo que quería decir el soldado de Alejandro el Magno con lo de personas y gentes.

Un fuerte abrazo a todos y por descontado a ti, Broad Peak, y a ti, amiga Chogolisa, la montaña que quería ser diferente y lo consiguió.

Barraca.

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ALEGRÍA pura…. sin aditivos.

MOMENTICOS …MOMENTAZOS…

Una de las cosas más difíciles de hacer en una expedición de montaña, por lo menos para mí, es rescatar un par de momentos de esos “Pata negra”, de los que se quedan en los higadillos para siempre y de los que poder echar mano en cualquier momento de tu vida porque están ahí, en primera línea de tu memoria.

Difícil digo, porque prácticamente todos los días sucede algo que te emociona de manera especial cuando te embarcas en la ascensión a una de estas montañas.

Pero ahora, mientras desciendo en solitario por el glaciar del Baltoro, tengo todo el tiempo del mundo para estar conmigo mismo, para repasar todo lo vivido en esta expedición sin nadie que, con su conversación, distraiga mis cavilaciones.

Ahí van pues, un par de esos momentazos de oro:

El rescate de Sumiyo nos ha retrasado un par de días en nuestro calendario, así que nos vemos obligados a apremiar el paso si queremos tener alguna opción de intentar ascender el Broad.

Es por eso que, Óscar, Carles, Anna y yo, salimos del C.B. directos al C.III, nada menos que 2400m de desnivel en una sola jornada.

Las horas caen como hojas secas de un haya en Otoño pero, alcanzamos sin problemas el C.II (6200m). Descansamos 4 horas, que aprovechamos para comer y beber lo máximo posible y hacia las 8 de la tarde, continuamos hacia arriba.

Cae la noche. Son las 21:30h cuando Carles decide que no va a continuar y regresa al C.II desde donde, cuando amanezca, continuará hasta el C.B.

Óscar, Anna y yo continuamos ascendiendo. Rondando los 7000m comienza a soplar el viento y la temperatura cae en picado. La pendiente es fortísima en el “Hombro” que da paso al C.III. Las condiciones climatológicas se están poniendo muy duras y comprobamos que no vamos a ser capaces de alcanzar la tienda que tenemos instalada en el C.III

El viento arrecia y nos estamos muriendo de frío. La providencia pone una tienda vacía en nuestro camino a unos 7000m de altitud y nos tiramos dentro con el mismo ansia con la que el náufrago que se agarra a un salvavidas.

Son las 2:45h de la madrugada y estamos los tres prácticamente al límite de nuestra resistencia al frío. La tienda es zarandeada por el gélido viento. Miro el rostro contraído de las dos personas que más tienen que ver conmigo ahora mismo. Imagino que también el mío tiene que ser todo un poema. Encendemos el hornillo, pero esta vez no es para fundir hielo sino, para calentar el aire del interior la tienda de campaña.

Los tres abrazados, hechos un ovillo, nos disponemos a pasar una de las noches más duras y bonitas de mi vida.

Oscar, Anna y Patxi a 7300m

Óscar, Anna y Patxi a 7300 metros.

El otro momento no es tan extremo, y tiene que ver más (si se me permite la licencia) con lo bucólico…con lo sentimental:

Óscar, Anna y yo hemos hecho nuestro intento a la cumbre del Broad. Hemos salido a las 21:30h de nuestra tienda del C.III a 7200m de altitud. Unos 100m  más arriba me topo con Alberto Zerain a quien, amparado en la oscuridad de la noche, no logro reconocer, y con Juanito, con quien hablo unos instantes.

Descienden de un intento a cumbre que ha resultado demoledor por el esfuerzo. Junto con mi querido amigo ecuatoriano Iván Vallejo, han abierto huella hasta el collado a 7850m. El enorme esfuerzo empleado, así como el altísimo riesgo de avalanchas, les hace renunciar a pisar la cumbre.

Juanito me dice que está destrozado y que la zona cercana al Collado es auténtico polvorín.

Nos despedimos. El desciende a su tienda y yo continúo ascendiendo. Anna y Óscar vienen detrás.

Nos juntamos, hablamos y…decidimos que la continuación de nuestro camino es… hacia abajo.

No siento gran frustración porque sé que lo que estamos haciendo es lo correcto. Nos vamos a jugar la vida por una montaña y todavía nos queda un gran momento por vivir.

Desmontamos la tienda del C.III iluminados por nuestras linternas frontales. Las mochilas pesan como si fuesen de mármol.

Rapelamos la fuerte pendiente del Hombro y, cuando esta suaviza, como si fuera producto de algo anteriormente pactado, nos sentamos los tres en la nieve.

La noche es serena. Una luna media dibuja en el horizonte el contorno de las montañas que vigilan el Baltoro. No sopla ni una sola ráfaga de viento.

El cielo está incrustado de miles de millones de estrellas y, a nuestra izquierda, reluce, con su característico polvo estelar, la Vía Láctea.

Apagamos nuestras frontales. No pronunciamos ni una sola palabra. Los tres mirando hacia arriba, envueltos en nuestros monos de pluma.

Sé en ese mismo instante que estoy viviendo uno de los momentos más especiales de mi vida, uno de esos que referiré cuando alguien me pregunte: -¿Cuál es el momento más chulo que recuerdas de tu vida?.

Patxi.

CAMINO DEL CAMPO IV.

Las últimas noticias que tenemos de Patxi están en catalá…es fácil entenderlo….algún traductor en el club de fans??

Desde Radio Tarragona con el programa el Pont de Mahoma, que sigue a Óscar Cadiach en esta expedición, nos envían las últimas conversaciones y noticias, además, nos invitan a todos a seguir, este sábado día 25, el programa especial y en directo de la llegada a la cima de nuestros amigos. Óscar llamará,… Patxi….. más le vale¡¡¡

           L’alpinista Òscar Cadiach ja ha trepitjat els 6.200 m del C2, en l’ascens al Broad Peak, el que pot ser el seu 14è vuitmil principal.

           Hi ha arribat aquest dijous, cap a les 12 del migdia, les 3 de la tarda per ells, en 10 hores d’ascensió des del camp base, després de sortir a les 3 de la matinada.

         Un cop arribat al C2, Cadiach ha trucat al programa El Pont de Mahoma, de Tarragona Ràdio. Ha dit que ara dormiran entre quatre i cinc hores i després, ja enfilaran cap al proper camp d’altura, situat ja per sobre dels 7.200 m.  

         L’alpinista tarragoní diu que han trobat bona neu en el trajecte, i que adoptaran una estratègia per a situar-se de cara a divendres o dissabte a les portes del cim, depenen de les condicions meteorològiques que vagin trobant.  

           La idea es alternar la progressió i la son; dormiran entre quatre i cinc hores i faran el mateix de trajecte.    

              Fins al camp 2 han pujat Òscar Cadiach, el navarrès Patxi Goñi, el gironí Carles Figueres i la metgessa Anna Pujol, que ha dit que estan tots en molt bona forma. Diu que si no els hi ho impedeix el temps, faran cim.

            Cadiach ha dit que al llarg de les properes 12 hores podran precisar quan es farà l’atac al cim, en funció de com avancin per la muntanya.

Ánimo campeones.

Bueno, todo va mejorando.

Por fin han oído ese ruido esperanzador que alguna que otra vez ha salvado alguna vida… el esperado helicóptero¡¡¡

La situación de nuestra ya amiga, “Vespino”, se estaba poniendo al límite, pero han conseguido evacuarla y todos han respirado.

Los ánimos van mejorando. La tranquilidad de saberla a salvo les ha animado a plantear la subida, el tiempo “parece” que les va a dar una oportunidad, dice Patxi que se encuentra físicamente bien.

Van a intentarlo, va a ser un único intento, el domingo es la fecha límite para desmontar el Campo Base. Suben Óscar, Carles, Anna y Patxi. Nuestro ya amigo “Barraca”, se queda esperándolos en el Campo Base, físicamente se encuentra muy bien pero con la moral mermada por la extrema situación vivida, se emociona con los mensajes de su familia, le gusta.

Patxi nos relata el plan: salir el jueves a las dos de la madrugada, llegar a dormir al CII; el viernes hacer lo propio para hacer noche en el C IV, a 7000 metros; intentar la cumbre el sábado día 25. Y regresar¡¡¡

Todo ello depende de cómo encuentren todo tipo de circunstancias, el tiempo, la nieve, la montaña, etc. Irán valorando sobre la marcha.

Le transmitimos todos vuestros ánimos y mensajes y ríe….a la vez que se emociona.

Como dice Gaston Rébuffat (este debe ser amigo de Patxi…): “El alpinista es un hombre que conduce su cuerpo allí donde, un día, miraron sus ojos. Y que además vuelve.”

Y remata:

“El mejor alpinista es un alpinista vivo”.

Suerte¡¡

Ha amanecido el día 22 y las condiciones climatológicas apenas han mejorado un poco. Para los que esperamos el sonido del motor del helicóptero subiendo por el glaciar Godwin Austen, están siendo unos días desesperantes.

Ese maldito aparato del demonio al que todos esperamos con ansiedad contenida, no acaba de aparecer.

Sumiyo continúa tendida en la tienda de campaña. La labor que Anna está realizando con ella es absolutamente encomiable. No creo que jamás se haya visto en este Campo Base hacer tanto con tan pocos medios. Incluso le ha sometido a una operación quirúrgica para estabilizar lo más posible esa espeluznante rotura pero todo, en el delicado tobillo de Sumiyo, está roto. La dificultad de estabilizar esa rotura es máxima y la evacuación se está convirtiendo en algo crítico.

Se va cubriendo el cielo de nubes y todo apunta a otro día perdido. El desánimo se está apoderando de todo el grupo.

Últimamente, todo el mundo vive en estas montañas pendiente de los dichosos aparatos tecnológicos. Ellos nos dicen, con un 100% de fiabilidad, lo que va a ocurrir: nos previenen sobre repentinos descensos de presión, sobre nevadas, sobre la dirección y velocidad del viento y… sobre esas ridículas ventanas de buen tiempo.

Pues eso, que siguiendo una de esas putas ventanas que auguraban los días 23 y 24 de Julio como idóneos para hacer cima en el Broad Peak, salieron del C.B. un buen número de personas la noche del 19 al 20.

A unos 5300m una gran avalancha les cogió en medio de la pared. El resultado, no por asimilado deja de ser más dramático, el porteador pakistaní muerto es un precio inasumible pero, contra eso, nada podemos hacer ya.

A las ocho de la mañana del día 20 de julio suenan las alarmas. La noticia de la avalancha llega al C.B.

Solo puedo referirme a mi grupo con orgullo y admiración. Anna, Óscar, Carles, Barraca  y yo ni nos miramos. Cogemos nuestros trastos y salimos pitando hacia la pared. Hay mucho revuelo, mucha gente corriendo por entre los Campos Base pero, cuando a 5200m me giro en medio de la fuerte pendiente de nieve, solo veo a mi gente ascendiendo hacia el lugar de la tragedia.

Un grupo de sherpas se halla rastreando la zona donde la avalancha ha podido dejar el cuerpo del malogrado porteador pero solo se ven restos de ropas y material desperdigados por la pendiente. La avalancha ha sido enorme y ha terminado su trayectoria en una vasta zona de grietas así que… encontrar el cuerpo se nos antoja francamente imposible.

Continuo hacia arriba. En una cuerda fija me topo con la china Luo Jin, quien desciende indemne pero en su rostro se refleja el tremendo shock vivido en la montaña.

Llego junto con Carles a 5300m de altitud. Cuatro sherpas ya tienen a Sumiyo empaquetada (envuelta en su saco y estilla). Carles y yo llegamos cuando se inician las maniobras de descenso del cuerpo. Comenzamos a bajarla.

La fuerte pendiente facilita que el cuerpo vaya descendiendo pero, al entrar en zona de rocas, todo se complica. El cuerpo queda una y otra vez atascado y exige de toda nuestra fuerza para continuar el descenso.

el grupo de cuatro Sherpas y Patxi descienden a Shumiyo

El grupo de cuatro sherpas y Patxi descendiendo a Sumiyo.

Toda la montaña tiembla bajo mis pies. Oigo gritos por toda partes. Veo correr a Carles y tres sherpas hacia el seguro de unas rocas pero, el sherpa que gobierna el descenso de Sumiyo y yo, estamos enganchados a su cuerpo. Siento la onda expansiva de la avalancha sobre mi rostro. El sherpa y yo empujamos el cuerpo de la japonesa sin contemplaciones hacia las rocas, desoyendo sus gritos de dolor que quedan eclipsados por el estruendo de la nieve que baja a una velocidad endiablada.

No dejo de mirar su rostro que refleja auténtico pánico. ¡Que pase de largo!. Es lo único que atino a pensar. ¡Cuánto va durar esto!. El río de nieve y rocas no deja de sacudir la montaña. Pienso en la gente que viene por detrás. Imagino lo peor.

Tras la avalancha…el silencio. Retiro la nieve del rostro de Sumiyo que tiembla como una hoja al viento. No hay momento para delicadezas, ya tendré tiempo de llorar cuando esté dentro de mi tienda. Empujo su cuerpo con fuerza pues, las rocas se empeñan en atascarla, como queriendo quedarse con ella. El sherpa que la desciende bajo sus piernas es un auténtico artista, salva los cambios de cuerda con una solvencia que impresiona pues, aunque finita, nuestra amiga pesa mucho colgando de la pared.

¡Más gritos!. Otra avalancha sigue el camino de las anteriores. Óscar y Barraca están es su trayectoria. Corren hacia el seguro de las rocas… Barraca no puede evitarla. Lo coge de lleno, pero el cabrón resiste el impacto agarrado a la cuerda que, en este momento, significa la vida.

Pasa el río de nieve pero… él sigue ahí, agarrado como el musgo a las rocas, agarrado a la vida como una garrapata.

Tres días han pasado de estos acontecimientos y la preocupación por nuestra amiga nos está quitando el sueño. Lo único que me consuela es que esta vez…sí. Esta vez he tenido la gran suerte de rodearme de un grupo de incalculable valor humano. Cuando todo esto pase, quedarán ellos y su recuerdo grabados en mí para siempre.

En ningún momento he visto en su rostro (y aquí el rostro dice mucho) la más mínima duda de que el Broad Peak ya no figura, ni de lejos, en ninguna de sus prioridades. Cuando regrese a casa podré decir con orgullo que, una vez, en la gran cordillera del Karakorum, Óscar, Anna, Carles y Barraca, formaron parte de mi vida.