Camino siguiendo las huellas que los porteadores van dejando, con el característico dibujo de sus zapatillas, en el omnipresente polvo que aquí, camino de los campamentos de Jola y Paju, lo inunda todo.

El día está nublado y no tarda en ponerse a llover, algo completamente inusual por estos lares, donde el calor suele ser agobiante y el sol quema la piel como una brasa.

Sigo, como digo, esas huellas tan reconocibles ya para mí agradeciendo el toque familiar que ese dibujo grabado en la arena despierta, después de  dos años de hibernación.

El penetrante olor que los porteadores dejan tras su paso golpea mis pituitarias como un martillo; supongo que el mío provocará la misma reacción en ellos. En un par de días nos acostumbraremos los unos a los otros.

Veo caras conocidas entre los porteadores que nos acompañan y no tardo en relacionarlas con nombres también conocidos: Ali, Karim, Hammar…  Nuestros lejanos mundos se vuelven a entrelazar y no tardarán en fundirse en uno solo, camino de las grandes y blancas montañas.

El interior de mi tienda está llena de polvo y espero los repetidos golpes del cocinero en una taza, o en un plato, llamándonos para la cena, y aprovecho para escribir unas líneas.

Nada más salir de Askole, nos topamos con unas niñas que regresan a la aldea con enormes fardos de aromáticas hierbas cargados sobre sus espaldas.

La aparatosa cámara de fotos que cuelga de mi mochila llama poderosamente su atención pero, apuntar con una cámara fotográfica a una mujer, sigue siendo por estas tierras, como si lo hiciera con un Kalashnikov. A pesar de todo, lo intento. Les pregunto con el gesto si quieren ser mis modelos y, lejos de salir corriendo, algo que yo daba por descontado, efectivamente, actúan como auténticas modelos, pidiendo unas cuantas rupias a cambio. La transacción la veo justa, no puedo decir otra cosa pero… no me sale de dentro comprar un trocito de su alma por unas pocas rupias, así que sigo mi camino oyendo a mi espalda, como si de un coro perfectamente orquestado se tratara, a las tres niñas cantando:

–“Picture, rupis,

Picture, rupis,

Picture, rupis”.

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