No me quiero poner muy transcendental, por lo menos no más de la cuenta pero, ya ha llegado ese momento en el que se respira un ambiente especial en el C.B.

Yo mismo empiezo a buscar más momentos de soledad, cuando hasta ahora lo que necesitaba era un ambiente de grupo en el que sentirme más arropado.

Me voy antes a mi pequeño y acogedor reino, que es mi tienda de campaña. Aquí me refugio entre plumas y mi pequeño ordenador e intento no pensar en esa cumbre tan lejana.

En los demás también veo cabezas más pensativas que de costumbre.

No siento la presión de la cumbre, ya llevo en mi mochila las suficientes experiencias alpinas como para saber dejar eso de lado pero, he de reconocer que respiro más hondo que de costumbre. Y no es que me falte el oxígeno, sino que pesa mucho la incertidumbre cuando sientes que un gran acontecimiento de tu vida está a punto de suceder.

Las previsiones meteorológicas no son malas del todo, y si no hay un cambio radical (cosa nada descabellada por estos páramos de hielo) es posible que el Broad Peak nos conceda una oportunidad de pisar su cumbre.

Lo reconozco ¡Sí!…muchos días antes de venir aquí: en mi casa, entrenando con mi flamante Ridley Noha, llegando a cimas del Pirineo con mi querido amigo Fernando…en miles de ocasiones me he visto llegando al collado del Broad. He sentido en mi rostro el cálido roce del sol después de interminables horas de lucha contra el frío, asomándome a ese collado que significa la luz, el calor y la llave para acceder a esa cumbre tan, tan lejana.

Pero, como digo, no quiero pensar ahora en la cumbre. Quiero pensar en las personas que significan algo para mí, y haciendo memoria me doy cuenta de cuan afortunado soy, porque…sois muchas.

Y mira que no lo quería, lo de ponerme transcendental pero, esto es lo que tiene encerrarse dentro de la tienda de campaña del C.B. de una gran montaña, que aunque no lo pretendas, acabas haciendo lo que ella quiere.

Un fuerte abrazo a todos y hasta después de la……..

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