A las 4h de la mañana recibimos en nuestro rostro el contundente golpe térmico  que nos anuncia que se acabaron las comodidades, tal y como nosotros las entendemos, y que ya estamos en Islamabad.

Viajamos 5 pero, en breve se nos unirá un grupo de 10 personas de diferentes nacionalidades y, todos juntos, iniciaremos la marcha de aproximación por el Baltoro.

Ya se inició el Ramadán así que, parece como si las normas con las que se rige este pueblo se tuvieran que cumplir con más celo si cabe. Es por esto que nos ha sido imposible convencer a nuestro joven Oficial de enlace para que nos agilizara los trámites y así poder iniciar el viaje hacia tierras del Norte. Pero el Domingo es fiesta de obligado cumplimiento y aquí nos se mueve ni una sola mochila.

Así las cosas, no será hasta el Lunes la firma del permiso de ascensión al Broad Peak, y hasta el martes el inicio del viaje hacia Skardú, capital del Baltistán.

Durante estos 3 días se nos irá uniendo el nutrido grupo internacional con el que compartimos permiso de ascensión.

Nada más nos queda que hacer acopio de paciencia, virtud inestimable en estas tierras, y esperar.

Anoche llovió  en Islamabad, hecho cuasi insólito, y refrescó un poco, hecho más insólito todavía, con lo que el paseo nocturno por las calles de la ciudad ha sido especialmente agradable.

Sería de agradecer que esto sucediera  todos los días hasta nuestra marcha pero, me temo que solo el aire acondicionado de la habitación del hotel nos permitirá aguantar con vida en esta capital asiática.

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