La resaca agridulce del Baltoro ya pasó, y el reencuentro con mi querida (y tantas veces añorada) cordillera Pirenaica era, más que un reencuentro inevitable, una necesidad.

El Verano y Otoño pasaron, y el Invierno ya se ha instalado en las cumbre Pirenaicas. Pocas cordilleras habrá en al mundo que sufran una transformación  tan marcada como la que se dibuja, año tras año, en el Pirineo.

Tanto en solitario como en compañía de mis amigos pirenaicos, he vuelto a emocionarme de nuevo recorriendo rutas, tanto nuevas como una y mil veces repetidas pero que, por alguna razón, siempre llevan el adorno de “la primera vez”.

Os dejo tres enlaces de otros tantos videos que he grabado durante el mes de Diciembre en el Pirineo. Espero que el Invierno sea generoso con quienes amamos esta cordillera en todas sus expresiones y la nieve nos proporcione una larga y fructífera temporada.

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