Creí que ya lo había visto todo en mi vida en las montañas cuando, hace ya un buen montón de años, asistí a un individuo que, con las manos ensangrentadas, de las que colgaban en esperpénticos girones, piel y carne, dejando un macabro rastro de sangre en la inmaculada nieve, ascendía por el corredor de Peña Collarada, utilizando 2 piedras a modo de modernos y ergonómicos Piolets.

Como digo, no creí que pudiera volver a ver espectáculo más patético en mi vida…hasta hoy. Lo que está claro es que, uno no sabe a qué se puede llegar a enfrentar cuando se adentra por estas cordilleras.

Patxi en el caos de hielo

Patxi en el caos de hielo

Camino del C-I

Camino del C-I

El asunto es que, a groso modo, la escena que hemos vivido bien se le podría titular como “un Crampón por cordada”.

Nos encontramos a 6500m de altitud. La Cascada de hielo se rompe en un sinfín de grietas en donde la oscuridad te atrae como un imán a un fondo oscuro. Pero en la superficie no está la cosa mejor: torres de hielo, blanco y macizo, nos obligan a serpentear por este delicado terreno en busca de una ruta lo más segura posible.

A cada movimiento vas buscando tu propia seguridad y la de tu compañero, pues aquí, Oscar y yo funcionamos como un solo elemento. Él vela por mi seguridad y yo por la suya. Esto es lo que, tan acertadamente, bautizó el gran Gastón Rebufat  como, “La fraternidad de la cordada”.

Pero voy a volver al asunto que nos ocupa o corro el riesgo de ponerme demasiado intenso…..ya me conocéis:

Algo debía llamar nuestra atención cuando, estos 6 porteadores pasan a nuestro lado, ¡no me lo puedo creer!, el mejor equipado del grupo lleva un crampón en un solo pie. Otro lleva un buen par de botas pero, el resto, calzan unas espléndidas y sofisticadas zapatillas de fieltro. ¡Sí, sí!, de esas de cuadros de toda la vida. ¡Quién no ha visto a su abuelo calzarse unas de esas zapatillas para transitar cómodamente por los pasillos de su casa!.

Por lo menos, descienden encordados, así, si uno de los bien calzados cae en una rampa de hielo, casi con toda seguridad, todos irán a parar a uno de esos abismos sin fondo…a eso también se le podría llamar “La fraternidad de la cordada”.

En fin, que nos ha llevado un buen rato recuperarnos de semejante espectáculo.

Patxi camino del C-I

Patxi camino del C-I

Patxi en C II-

Patxi en C II-

En lo que a nosotros se refiere, ya hemos alcanzado el C.II (6500m) del Gasherbrum I, y hemos pasado 2 noches en el C.I (6000m) y estamos de vuelta en el acogedor C.B.

A partir de aquí…bueno, es más que probable que, la próxima vez que nos pongamos en marcha, vayamos con todo hacia la cima. No es la mejor de las situaciones en cuanto a aclimatación se refiere, pero  esto es con lo que nos tenemos que enfrentar:  mucha montaña y poco tiempo para ascenderla.

Tanto Oscar como yo nos encontramos muy bien de salud y muy motivados. La climatología es muy buena pero sabemos que, más pronto que tarde, cambiará.

Desde el C.II hemos visto toda la ruta que nos quedaría hasta la cumbre. Sería increíble que pudiéramos ascender por esa imaginaria línea que ya hemos trazado por esta preciosa montaña.

Sé que estáis siguiendo con mucha atención nuestra progresión por esta lejana y escondida montaña. Amigos, compañeros del trabajo, aunque en alguno de estos casos no debiera hacer tal distinción, sé que estáis pendientes, tanto de Oscar como de mí. No os quepa duda de que tengo espacio en mi cabeza para vosotros mientras asciendo por esta montaña. Os daré las gracias uno por uno cuando volvamos a encontrarnos.

Hasta pronto.

Patximán

Oscar señalando al G-I

Oscar señalando al G-I

C-II bajo el Hidden Peak-

C-II bajo el Hidden Peak-

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