IMG_9602 (2)Sé que más tarde, después de la expedición, esto lo contaré como una anécdota más con la que entretener al personal pero.. ¡Dios mío que tensión!, con menos se conforma uno. Las horas pasadas en el consulado de Pakistán en Barcelona no se las recomiendo a nadie, por lo menos a nadie que tenga que viajar con urgencia a Islamabad y no tenga en sus manos el Visado.

Nos hemos tirado una semana entera esperando el envío de la carta de invitación desde Pakistán con la que poder sacar el visado, y cuando todo hacía indicar que ya nos quedábamos en casita para todo el verano…¡llegó!.

El primer raund cae de nuestro lado pero, la pelea va a ser larga, y  grandes dudas de que podamos llegar a los 12 asaltos reglamentados nos comienzan a invadir cuando, armados de toda la paciencia que nos queda, que ya no es mucha, acudimos al consulado, papeles en mano, con la intención, o más bien ilusión, de salir de allí con el sello pegado en el pasaporte.

Una ventanilla…¡ni caso!, otra ventanilla…¡más de mismo!. Los nervios nos hacen respirar tan hondo como si estuviéramos a 6000m. Tercera ventanilla y nos dicen que sin cita previa aquí no se dan ni los buenos días. Bueno, por lo menos nos han dicho algo y saben que estamos allí.

Nos dejan apartados como a apestados hasta que todo el mundo allí concurrido hace sus trámites. Por fin alguien nos hace caso, pero es para volver a decirnos lo mismo. Oscar hace gala del gran temple que le caracteriza en situaciones límite y consigue que el Cónsul en persona nos reciba.

“Pero, ¿Qué hacéis aquí sin cita previa”, es lo primero que nos dice…más temple…”así no se hacen las cosas”. Atiende a nuestras premisas con gesto serio y forzadamente malhumorado. “Que sea la última vez”, parece decirnos circunspecto, mientras extiende con parsimonia unos garabatos sobre nuestros papeles.

No me lo creo del todo cuando el funcionario pega sobre nuestros pasaportes el preciado sello y salimos de allí sin que nos detengan.

En fin, que ya estamos en la habitación de un bonito hotel de Islamabad, acobardados por el intenso calor de esta época del año pero, con los papeles en regla y con ganas de dar los primeros pasos por el Baltoro.

A media tarde ha venido Dawa Sherpa quien, con sus hermanos, ha fundado la agencia Nepalí “Seven Sumits” con la que trabajamos en esta expedición.

Le he reconocido nada más cruzar la puerta de la habitación. Estuvimos juntos en el Manaslu en el año 2010. Él también me reconoce y nos saludamos con efusividad. Es lo que tiene haber pasado juntos penalidades y momentos amargos en las montañas…que une bastante: fuimos vecinos de tienda en el collado del Manaslu (7500m) en el 2010 cuando, se desató la mayor tormenta que yo haya vivido jamás en las montañas. Hablamos de ello y nos reímos de aquella situación, ¿cómo no nos vamos a reír del incidente en el consulado si nos reímos de aquello?.

Mañana haremos alguna que otra gestión más, y pasado volaremos a Skardú, desde donde comenzaremos a internarnos el Karakorum.

Desde luego que no cabe ninguna duda de que nos encontramos inmersos en una expedición, no nos hemos puesto todavía las mochilas y no hemos hecho otra cosa que sufrir.

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