Si no conseguimos dar la talla en esta expedición, no será por una deficiente alimentación. Tenemos un cocinero que es todo un lujo, y no por la cantidad y variedad de platos que nos sirve sino, por la exquisita calidad de los mismos.

Ayer 7 de Julio, un día después de mi cumpleaños, nos sorprendió a todos a la hora de la cena con un postre a todo color. Una imponente tarta de bizcocho se colocó en el centro de la mesa ante nuestros atónitos ojos. En todo lo alto, escrita con mermelada de fresa, rezaba la siguiente leyenda: felicidades Patxi, eres el mejor. Desde luego, esta buena gente no tiene datos para saber si soy o no el mejor pero, esta clase de detalles en estos apartados rincones del mundo, hacen que te estremezcas por dentro.

Ya tenemos el C.B. totalmente instalado y aprovisionado a una altitud de 4620m; en la base mismo de la vía de escalada. Después de desayunar, he ascendido 200m de desnivel para comprobar cómo se encuentra el comienzo de la ruta.

Desde nuestra posición en el C.B. no podemos ver casi nada del Nun pues, unos imponentes paredones de roca demasiado encima de nosotros, nos ocultan la casi totalidad de la montaña.

Conforme ascendamos, el Nun se nos descubrirá poco a poco, o de repente, como una alucinación, y veremos los secretos que esta gran montaña del Himalaya Indio nos tiene reservados.

Estamos solos en el C.B. del Nun. Ninguna otra expedición se ha acercado hasta estos lares y, me doy de cuenta de que no me apetece mucho que este tranquilo C.B. se vea alterado con  nuevos inquilinos. Reconozco que una pizca de egoísmo aflora en mí en este sentido pero, es que, cada vez me encuentro mejor en montañas poco frecuentadas.

Con todos los pertrechos preparados para iniciar la ascensión, solo  nos queda ponernos en marcha. De momento nada puedo explicar sobre lo que me sugiere el Nun pues, todavía no nos conocemos casi nada. Seguro que mañana, cuando descendamos al Base, después de haber instalado el C.I, tendré más cosas interesantes que contaros.

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