Se encuentra muy alta, a unos 2200m de altitud pero, esta falta de nieve en cotas bajas, nos permite salvar los primeros metros de desnivel sin las habituales penurias de la siempre ingrata (o apasionante, según se mire) tarea de abrir huella.

El Balneario de Panticosa se va quedando muy abajo, en la base del vertiginoso embudo formado por los primeros Tresmiles de la cordillera. Por más que visito este lugar, no me canso de admirar este singular paraje, dominado por cresteríos infinitos, cumbres inalcanzables y, sobre todo lagos, infinidad de lagos, fruto de un pasado glacial.

Dejamos de lado los Ibones de Brazatos, ya los visitamos hace dos semanas durante la ascensión al Tablato, y nos dirigimos hacia los de Labaza. Una fina capa de hielo comienza a formarse en su superficie, prueba de que el Invierno se acerca inexorablemente, es pero que para quedarse.

No subimos hacia los Ibones del Serrato, nos atrae más dar la vuelta al contrafuerte de La Basa, el cual salvamos por un frío corredor, todavía en penumbra.

Alcanzar el Ibón de Yuans o Xuans, es una auténtica recompensa, no solo por el soberbio paraje que se despliega ante nosotros sino, porque por fin nos encontramos con el Sol.

La gran muralla Sur del Pico del Serrato está delante nuestra, cerrándonos el paso hacia Bramatuero. Escogemos un bonito y directo corredor Sureste para salvar esta imponente muralla. La nieve está perfecta para progresar por el corredor y antes de que empecemos a estar cansados, ya estamos en la cima del Serrato.

Conforme voy llegando al final del corredor, una silueta imponente se va descubriendo delante de mi cara. Va creciendo más y más hasta que todo el horizonte queda eclipsado por esta montaña de dimensiones Alpinas: es el Vignemale, el todopoderoso Vignemale, ahí, delante mía…

Regresamos por la descompuesta arista hasta que una fuerte pendiente de nieve nos invita a bajar hasta los Ibones de Bramatuero. Siempre nos hemos dejado aconsejar por lo que la montaña nos va proponiendo así que, hacemos caso de su consejo y descendemos hacia Bachimaña por los Ibones de Bramatuero.

El panorama es impresionante y solitario. Los Ibones, tanto el Superior de Bramatuero como el de Letrero, están sepultados bajo la nieve y el hielo. El Gran Pico de Aratille es ahora quien domina el escenario, elevando su rocosa cumbre por encima del Pico de Las Neveras.

Seguimos descendiendo hacia los Ibones de Bachimaña deteniéndonos en innumerables ocasiones. No nos apetece lo más mínimo abandonar este lugar pero, tras nueve hora y media, llegamos de nuevo al Balneario.

Seguramente, la próxima vez que nos acerquemos aquí, la nieve lo cubrirá todo y llevaremos en nuestros pies  las tablas de esquí de montaña. Será otra manera de ascender a estas altas cimas, de encontrarnos con la montaña en su dimensión más pura, pero eso, será tema para una nueva entrada de éste, vuestro Blog.

 

Os dejo el enlace del video de la ascensión:

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