Son las 4 de la mañana y ya no podemos esperar más así que, no habrá más remedio que sumergirse en el riachuelo de nieve polvo que baja por la rigol  formada en el centro del corredor Couturier de la Verte. Desciende sin cesar, cayendo sobre nuestras cabezas en cuanto hacemos el más mínimo intento de superar la rimaya, un poquitín extraplomada, que defiende la entrada a este mítico corredor Alpino.

Al tercer intento, mis piolets encuentran nieve dura encima de mi cabeza. No tengo la menor idea de donde estoy: es noche cerrada y la nieve se precipita sobre mí en una ducha incesante. Confió en mis Piolets y tiro de ellos con fuerza pues mis pies, no encuentran buen sustento bajo mi cintura. Me encaramo encima de la rimaya un poco aturdido, me sacudo y coloco una estaca para asegurar a Fernando.

La imagen que aparece ahora ante mis ojos es de esas que jamás olvidaré, por el ambiente, por la luz, por el lugar…por todo:

Antes de ver aparecer su cabeza, el haz de luz de su frontal dibuja en la oscura noche una pequeña nube de nieve polvo que golpea contra su casco. Envuelto en una especie de aureola iluminada, veo aparecer a mi compañero y casi me hace dudar de que quien se encuentre tras ella sea alguien de este mundo. Detrás del casco, se yergue la silueta de Fernando espolvoreada de blanco. Si no fuera porque estamos solos, creería que es el espectro del mismísimo Armand Charlet el que está atado al otro lado de la cuerda.

Recuperado de la visión, cuasi espectral, de este momento mágico, iniciamos la ascensión del Corredor Couturier; 1000 metros de desnivel de uno de los corredores más emblemáticos del macizo del Mont Blanc.

Conforme nos vamos despegando del suelo, crece la sensación de estar inmersos en una de esas rutas que hacen que un montañero se encuentre bien consigo  mismo. La calidad de la nieve nos es ninguna maravilla pero, nos permite progresar con cierta elegancia, algo a lo que un alpinista nunca debería renunciar, incluso en las rutas más comprometidas.

Una inquietante plancha de hielo cubre los últimos 100 metros de pared así que, la aseguramos con tornillos de hielo. Dejamos a nuestra derecha los seraks de La Calote, y nos dirigimos hacia la arista somital. Alcanzamos la cima a la 1 del mediodía, 12 horas después de haber abandonado el refugio de Argentiere.

La vista bajo nuestros pies, con el tortuoso glaciar de Argentiere fracturándose, es grandiosa, comparable con la que se puede observar sobre el glaciar Godwin Austin desde los campos de altura del K-2. Las nubes nos envuelven en el recorrido de la fina arista de nieve que serpentea hacia la cabecera del Corredor Wimper, el cual descendemos sobre una nieve inconsistente y muy profunda.

A las 8 de la tarde y 19 horas después, llegamos al refugio de Coubercle. Apenas hay gente y como tampoco parece haber mucha actividad alpinística en la zona, notamos un poquitín de mimo en el trato que se nos dispensa, lo cual hace que la cena resulte más que suculenta. Una cerveza, otra cerveza…cansados y empapados por la lluvia que nos ha acompañado durante el descenso del glaciar de Taléfre, nos enrollamos en las mantas.

Comenzamos esta ascensión desde el pueblo de Agentiere, hace tres días, y no nos parece correcto estropear esta preciosa salida Alpina sentando nuestras posaderas en ningún engendro mecánico así que, tras atravesar  “La Mer de Glace ” descendemos a Chamonix por el precioso camino de Montenvers, tapizado de flores y musgo.

El Couturier es una ruta para la que no es sencillo encontrar un buen compañero de cordada. En varias ocasiones a lo largo de la ascensión progresamos en ensamble, y para ello, la confianza en tu colega no puede presentar fisuras.

Sobrio y elegante, directo, sin adornos innecesarios. El Couturier es una de esas rutas sobre las que no puede caber ninguna duda, escapa a la vulgaridad y parece estar diseñado para disfrutar de un ambiente espacial, en el que se convive durante un  buen montón de horas con un preocupante vacío bajo los pies.

A continuación dejo un corto video sobre la ascensión. Espero que os guste.

http://youtu.be/D1ZP4w4uNGc

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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